El liderazgo no solo
se basa en las características de
personalidad de quien lo asume, sino que además pone sobre dicho individuo
ciertas exigencias que rebasan los requerimientos básicos de su posición, por
ejemplo: capacidad de persuasión sobre los
seguidores y controlar sus reacciones, etc. Todas estas condiciones hacen la diferencia entre el líder y quien solo detenta el poder.
De acuerdo con el enfoque
situacional, el conjunto de condiciones presentes en un momento determinado (la
situación) define quien ejercerá el liderazgo y de qué manera lo hará. Es
posible que una situación específica provoque que una empresa surja como líder, mientras que una situación
completamente distinta estimule a otro individuo a asumirse como tal.
En cualquier caso, el liderazgo
será legítimo si los seguidores sienten, perciben e interpretan que el líder es
capaz de encauzar sus pensamientos y acciones, y lograr que se satisfagan sus
expectativas.
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